Querido Alguien:
Albus falleció, La varita de Saúco la tiene Ri
ddle en las manos, pronto se dará cuenta que me tendrá que matar para obtener su control absoluto y por eso quiero contar todo, algo rápido, ya que no me queda mucho tiempo.
Yo conocí a Lily cuando era chico, apenas tenía once años. Yo tenía millares de problemas en mi hogar (si es que se le puede llamar así) y siempre estaba solo, sentía que no tenía a nadie, que debería arreglarmelas solo toda mi vida, sin ningún acompañante o alguien que quiera estar conmigo verdaderamente, hasta que la conocí, una niña sonriente con una flama ardiendo en su corazón, se notaba la magia que tenia, se notaba su inocencia y necedad. Sabía que ella era diferente a todos los que me rodeaban, sabía que esa niña de pelo rojizo me escucharía y alentaría, no hacía falta acercarme a ella para sentirme mejor, simplemente con verla desde lejos, simplemente espiarla detrás de un árbol y verla jugar entre las margaritas, me animaba.
Luego empezamos a hablar, ella era muy dulce y comprensiva, siempre me preguntaba como estaba y eso era raro para mí, ya que nunca nadie me preguntó si me sentia bien o cómodo en algún lugar, y eso siempre fue en parte culpa mía, por ser un monstruo tan cerrado y frío.
Luego al ver su vida, al ver que ella salía a los pastizales a jugar, con un vestido floreado escrupulosamente planchado y el pelo suelto entre rizos pelirrojos, ver que ella tenía jugetes, sonreía y se reía, al ver que la madre la llamaba a tomar chocolate caliente con tostadas y mermeladas de fresas, duraznos y diversos sabores, al ver que ella tenía una infancia digna, la envidié. La envidié con cada parte de mi cuerpo. Luego se me pasó, claro que se me pasó, no era su culpa tener una buena infancia, era un niño ingrato, envidioso y odioso. Después de todas esas sonrisas que me había regalado no podía tenerle envidia a ella, a la niña que le daba sentido a mis tardes aburridas en mayo, la que con mirarme me hacia despegarme de mis problemas.
Crecimos, llegamos a Hogwarts, ella estaba tan animada y contenta, siempre me hablaba de la magia, de hechizos y estaba aterrada por ir a Azkaban, yo le sonreía y le decia que se tranquilice, nada le iba a pasar, cosa que fue una mentira, la peor mentira que le dije en el mundo, yo la tranquilizaba, yo tranquilizaba a una niña que luego iba a matar.
Pasaron los años, ella me quería, siempre andabamos juntos por los corredores. Ahí me di cuenta que la amaba, la amaba mas que a nada en el mundo, todo estaba rodeandola a ella, el núcleo de mi vida. Me di cuenta que estaba verdaderamente enamorado de ella cuando me comenzó a hablar de James Potter, una rabia inmensa corria como una ola por mi cuerpo, cubriendo cada rincón, queriendo que rompa las cosas, queriendo agarrar a ese egocentrico arrogante para hacerle un crucio.
Yo era un alumno ejemplar (Perdón por no ser modesto), y pasaba noches y noches investigando. Creé dos hechizos de ataques, los ideé pensando en James, pensando en qué podria hacerle si lo agarraba sin su pandilla de amigos que lo flaqueaban.
Lo peor es que él termino usando mi propio hechizo contra mi. Ese día fue uno de los mas lamentables de mi existencia. Potter me lanzó mi propio hechizo, Lily salió a defenderme como tan compasiva que era. Y yo, como compulsivo le dije que era una sangre sucia.
Nunca más me habló, le diga lo que le dijese nunca mas me dió una oportunidad de acercarme a ella como yo quería. Cursamos Hogwarts y ella se casó con James Potter.
Ese dia lloré. Me debilité, me abrí al exterior. Pensé en suicidarme, pero dije que debería quedarme en el mundo para cuidar de ella, ya que su esposo era un inútil, él jamás podría cuidarle, pero yo podría. Y esta fue una segunda mentira que me hice a mi mismo.
Entonces me uní al Señor Tenebroso. Empecé a investigar para él, tratando de dejarla atrás, aún sabiendo que ya habia tenido un hijo. Diciendome que era feliz y que si yo verdaderamente la amaba debería dejarla hacer su propio camino y elegir a quien ella quisiese.
Un día escuché algo sobre una profecía. No me acuerdo bien que decía, ya no me interesaba, no quiero volver a recordarla, pero haré un esfuerzo.
Decía que un niño nacido el 31 de Julio podría hacer caer al señor de las Tinieblas. Entonces fui y se lo conté a Riddle, lo que no sabía era que esa profecía se podía referir a dos niños, a Neville Longbottom o a Harry Potter, el hijo de Lily.
Voldemort decidió irrumpir en la casa de los Potter para tomar al niño. Me enteré de esto luego de que partiese, salí para defender a Lily lo antes posible. Pero... llegé tarde.
Yacía muerta en una habitación media derrumbada, sus cabellos pelirrojos sueltos en la alfombra, con una mano sobre la cuna donde estaba sentado y vivo, su hijo. Harry Potter.
Ella se había sacrificado, yo la forcé a sacrificarse por algo que amaba. Le destruí su vida y con ello la mía. Mi vida ya me importaba poco, ella era mi núcleo, lo que me mantenía de pie. Lo que me hacía seguir adelante. La tomé en mis manos y lloré por tercera vez, maldiciendome y blasfemandome.
Intenté matarme nuevamente, pero ví los ojos del niño. Eran como los de Lily, parecian suplicantes de que me quede a cuidar de la única descendencia de ella.
Y así lo hice, lo salvé de montones de situaciones.
Siempre la voy a amar a Lily, ahora voy a morir, Voldemort me matará. Y quizás me reúna con ella para poder pedirle perdón.
Mi amor es para siempre.
Severus Snape.
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Para los que leyeron Harry Potter, o los que vieron las peliculas, esta es la carta de Severus Snape.Un personaje que cautivó los corazones de muchisimos lectores con tan sólo una frase.
Espero que les haya gustado, gracias por leer.