martes, 10 de diciembre de 2013

Carta de Jem a Tessa (Princesa mecánica)

Querida Tessa:
Escribo esto desde la ciudad silenciosa.
Me dieron pergamino y un poco de tinta, lo hicieron porque dicen que estoy decaído y que quizás si me desahogo a través de las palabras podré animarme.
De todas formas, escribirte no me sirve de nada porque no puedo enviártelo, y lo único que quiero es verte, oír tu voz, lo único que quiero es sentirte. Verte una vez al año es lo único que me mantiene vivo, Tess, pero no puedo evitar ser un muerto en vida el resto de los días en los que no estoy contigo.
Ya vamos diez años haciendo esto. En diez años simplemente te ví diez horas.
Pero me bastan para vivir. Me bastan más que el oxígeno, que el agua o el alimento. Sos mi fuerza vital.
Sin embargo, ¿qué habría pasado si yo no hubiera enfermado, si nos hubieramos casado?...
Serías infeliz, lo sé, sé que amas a Will más de lo que podrías amarme. Y yo, el ingenuo que está perdidamente enamorado, soy capaz de entregarte simplemente para que seas feliz. Soy capaz de dejarte ir.
Y no creas que me convertí en hermano silencioso porque le tuve miedo a la muerte. Lo hice porque por más que no me ames como a Will, por más que yo no sea la persona indicada en este preciso momento, sé que te debastaría saber que he muerto a causa de la enfermedad. No me arrepiento de haberlo hecho. Prefiero estar cien años metido bajo tierra, y ver cien veces tu sonrisa, a que morir y saber que has sufrido.
Y soy valiento por haber vivido cuando tuve la opción de morir.
La poca tinta ya no dá más,
Te amo, Tess,
espero que pienses en mí de vez en cuando, sé que lo haces.
Hermano Zachariah,
Jem.

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